San Antonio tiene poca historia, apenas cincuenta años desde que los primeros habitantes vinieron del Benagéber y solo 15 años desde la más importante, por numerosa, llegada de otros colonos "Colinas de San Antonio". Todos ellos se han asentado en un municipio, que logra su constitución como tal en 1.997. Sin embargo la zona de San Antonio, sobre todo la conocida como Pla del Pou no es nueva en la historia. En su entorno acontecieron  Ramón Cabrera - tigre del Maestrazgo- eventos históricos recogidos por Benito Pérez Galdós relativos al General Cabrera, y , previamente los árabes ya estuvieron por estas zonas- y dejaron como prueba el pozo árabe, que hoy está inundado por la famosa charca de la que se quejan con razón los vecinos del Pla del Pou.
Ahora que celebran sus fiestas La Plataforma quiere hacerles este reconocimiento, porque habitan en la zona con más historia de todo el municipio, pero hoy parecen los olvidados.
Aquí teneis el texto que nuestro colaborador Bongonia escribió al reseñar el acontecimiento de La Batalla del Pla del Pou, que ya fue publicado por esta web.
Transcribimos ahora el artículo en su dia realizado por Bongonia.
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BATALLA DEL PLA DEL POU
Un hecho histórico en nuestro municipio
En el colegio me lo aprendí bien. A ver Fulanito, enumérame los escritores más importantes de la Literatura española:
Miguel de Unam…Uno, Benito Pérez Gal...dós, Miguel de Cervan…tres, Luca de Tena, Tor…cuatro, Benavente, Ja…cinco. Y todo eso lo publicó Barral, Seix.
Chistes aparte, parte del área que ocupa nuestro municipio fue mencionado por don Benito Pérez Galdós en sus conocidos Episodios Nacionales, relata la Batalla del Pla del Pou, de cómo el general Ramón Cabrera en 1838 hizo de las suyas por estos lares. Para satisfacer vuestra curiosidad os trascribo esa parte del Episodio 14 de la Campaña del Maestrazgo:
Decían esto camino de Valencia, como a tres leguas de Chiva, donde habían pernoctado. Las intenciones de Caín llevaba Cabrera en aquella marcha, pues informado por sus espías de que los restos de la división de Crehuet, derrotada tres días antes en Buñol, andaban por aquel término, iba en su seguimiento, bien afiladas las uñas para destrozarlos. ¡Espléndido país aquel, hermoso cielo, alegres campiñas, que aun en invierno dan testimonio de su fecundidad! Aspiraba D. Beltrán el templado aire, que por el aliento metía en los cuerpos la vida, la esperanza, el contento del vivir; que duplicaba el vigor de los jóvenes, y a los viejos les aliviaba el peso de los años. Pensaba que aun para despedirse de la existencia es bueno un suelo feraz, un ambiente templado, una tierra pródiga en flores y frutos
Los mil doscientos cristinos de Infantería y el escuadrón de Lanceros, que, con los milicianos de Valencia y Liria, habían recibido órdenes de concentrarse en la capital, marchaban confiados, mal dirigidos, desconociendo con angelical inocencia el país que pisaban y el enemigo que tan cerca tenían. Como unos borregos de Dios se entregaron al descanso en un pueblo llamado Pla del Pou... Cuando más descuidados estaban, vieron encima la caballería carlista. No les dio tiempo ni para tomar posiciones, ni siquiera para escapar con algún orden. No fue batalla, fue una carnicería sañuda: desordenada la caballería cristina, se enredó en ella la infantería, como una deshecha madeja en las patas de un animal que da vueltas sobre sí mismo. Los carlistas no combatían; mataban a su gusto y satisfacción. Los liberales no eran soldados, sino reses. Algunos de a caballo pudieron escapar; los pistolos que no perecieron en la matanza, entregáronse a discreción, para que los matarifes hicieran de ellos lo que quisiesen.
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